Joaquim Valls: «La grafología tiene hoy más sentido que nunca; puedes cambiar tu vida si cambias tu forma de escribir «

| 30/04/2014 | 0 Comments
JOAQUIM-VALLS

Joaquim Valls durante una entrevista en RTVE

La grafología es una especialidad que estudia cómo las inquietudes, experiencias, carácter y aspectos positivos y negativos de nuestra personalidad se reflejan en nuestra escritura. Su premisa es que la manera en que escribimos bolígrafo en mano habla de nosotros y que es posible corregir problemas o aspectos de nosotros mismos modificando nuestra forma de escribir. Llega a nuestra redacción el ebook del grafólogo Joaquim Valls, economista, periodista y profesor universitario y son muchas las preguntas que se nos vienen a la cabeza, así que nos hemos puesto en contacto con él.

Valls es creador del método Kimmon, un sistema de grafotransformación con el que asegura que se puede desarrollar la inteligencia emocional y construir «una psicología de vida plena». Lo explica en conferencias, congresos e incluso escuelas de negocios.

Mujerespacio:Señor Valls; ¿Tiene futuro la grafología en un mundo en el que ya no escribimos a mano?

Joaquim Valls: – Más que nunca. De la misma manera que en una sociedad eminentemente sedentaria se han creado los gimnasios, debemos crear “gimnasios caligráficos” para forzar a las personas a escribir a mano, dado que de lo contrario siempre están haciéndolo con teclados (ordenador, móvil, tablets, etc.). Mi generación en el colegio hacía caligrafía, dictados y redacciones a mano continuamente: no padecíamos ansiedad, probablemente éramos más creativos, y desde luego teníamos mucha más memoria.
La memoria está vinculada a la motricidad y ésta se regula desde los ganglios basales del cerebro, que controlan los movimientos de la mano. Por ejemplo los temblores propios de la enfermedad del Parkinson se originan en los ganglios basales.

En Estados Unidos, adolescentes que casi nunca escriben a mano carecen de un nivel aceptable de memoria, y eso es demoledor para su creatividad, puesto que en contra de lo que pensábamos, hoy sabemos que se crea desde la memoria. Los proyectos son en realidad “recuerdos de futuro”. Pero además, cuando los ganglios basales de una persona son hiperactivos, como explica el Dr. Amen en su libro «Cambia tu cerebro», cambia tu vida, suele padecer ansiedad e insomnio. Así aquellos que entrenan su caligrafía con el método grafotransformador que he ideado nos dicen que duermen muchísimo mejor que antes, e incluso que pueden dejar de tomar somníferos. Escribir a mano, al parecer (el curso que viene iniciamos una investigación científica para poder corroborarlo experimentalmente) regula la actividad de los citados ganglios basales. También hemos observado mejoras en el TDA (Trastorno de déficit de atención) y en el TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), que del mismo modo vamos a estudiar próximamente.

Muchos de nuestros alumnos en el Instituto Kimmon son adolescentes a partir de doce años, que implementan el método acompañados de su madre, de su padre o de ambos. El carácter de los jóvenes experimenta una gran transformación en poco tiempo. Mejoran su rendimiento escolar, pero sobre todo mejora muchísimo el clima familiar, justo en una edad tan complicada de los hijos. Muchas parejas también nos manifiestan que con Kimmon han dinamizado sus relaciones.

Mi propia hija Marta hizo Kimmon a los 12 años, en medio de un problema emocional importante. Lo repitió a los 13, y ahora, con quince ya cumplidos, realiza un mantenimiento. Se levanta por las mañanas cantando y es la alegría de la casa.

ME:¿Cómo llegó un hombre exquisitamente formado como usted, profesor de matemáticas, fundador de escuelas de negocios, economista y periodista, a descubrir y dedicarse a la grafología, que en principio es una ciencia de la que se desconfía…

J.V: –Precisamente al fundar una Escuela de Negocios en 1986. En el momento de la firma, uno de los nuevos socios, me analizó a vuela pluma la letra y adivinó rasgos de mi personalidad, que eran difíciles de acertar con lo poco que nos conocíamos.
Si como usted dice he llegado a ser un hombre “exquisitamente formado” (aunque yo sólo me considero un mero traficante de conocimiento) es porque hay dos características que me definen muy bien: gozo de una enorme curiosidad (me interesa casi todo), y me gusta muchísimo aprender (y, por lo tanto, estudiar). Empecé a leer libros de grafología, realicé cursos, y practiqué tanto como pude. Casi treinta años después habré analizado la escritura a unas diez mil personas, con un porcentaje de acierto del 90%. En una Universidad de la que fui casi tres lustros Responsable del Área de Economía y Empresa, cuando los estudiantes terminaban, cada profesor les hacía un informe para orientarles profesionalmente según aptitudes y valores observados. Yo emitía el mío basándome en su letra, y los chavales se sentían muy identificados.

Sin embargo, como me advirtió sabiamente mi esposa Carme allá por el año 2007, la grafología es una disciplina científicamente controvertida, de modo que me aconsejó que, dado que yo era profesor universitario, le confiriera ciencia. Su recomendación, como todas las que me ha sugerido Carme a lo largo de nuestra vida en pareja, ha resultado ser providencial.

ME:.-Desde un sano escepticismo y lienzo en blanco que debo adoptar como periodista, permítame que le requiera ¿contamos con evidencias científicas reconocidas de que la manera en que escribimos puede cambiar aspectos de nuestra personalidad, comportamientos y hábitos negativos?

J.V: –-Precisamente, gracias a la advertencia y el posterior consejo de mi esposa antes relatado, lo que he llevado a cabo es conferir ciencia a mi método. El resultado es una tesis doctoral “La reeducación del inconsciente mediante el método grafotransformador” que ha recibido una excelente calificación por parte de un tribunal de gran prestigio, y en la que muestro que el entrenamiento caligráfico que he ideado funciona al cien por cien de la gente que lo implementa del modo adecuado, mejorando muy significativamente su inteligencia emocional y su carácter.

ME:- Pero ¿no considera peligroso analizar o catalogar a alguien en función de su escritura? ¿No puede deberse la manera de escribir a muchos otros factores no directamente relacionados con la personalidad o la psicología, sino con razones culturales o coyunturales? Por ejemplo, mi abuelo tenía una caligrafía perfecta, maravillosa, propia de los años en los que se educó, los años 20 del siglo pasado…un zurdo obligado en su época a escribir con la derecha probablemente no tenga la misma letra que habría tenido de haber seguido su tendencia natural o una persona iletrada que apenas sabe escribir, no puede tener una caligrafía bien consolidada que refleje su interior real… ¿qué ocurre en esos casos?

J.V: –-Aunque “peligroso” tal vez no sea la palabra, usted tiene toda la razón del mundo. Conozco muy de cerca el caso de los zurdos obligados a escribir con la mano derecha al que se refiere. Le pasó a mi madre. Pero su “mala letra” resultante reflejaba precisamente el estropicio neuronal que le había causado esta obligación absurda. La escritura mal adiestrada de mi madre mostraba a las claras como un diseño equivocado de la caligrafía resulta muy contraproducente para el carácter de las personas.

grafologiaparatodosME: Nos ha interesado mucho su ebook gratuito, que desde aquí animamos a nuestras lectoras a descargarse. En él analiza la letra de famosos como David Villa, Mariano Rajoy, Angela Merkel, Paco Lobatón, María Teresa Campos…sin embargo, no parece muy difícil señalar rasgos de su carácter que son parte de su imagen pública… dígame: si una persona desconocida llega a usted y le escribe algo, ¿realmente puede un grafólogo ver rasgos de su carácter y describir a esa persona?

J.V: –-Las personas quedan muy sorprendidas de lo que puede llegar a saberse de su personalidad mediante un análisis grafológico. Cuando con la periodista radiofónica de RAC 1, la admirada y estimada Marta Cailà, escribimos el libro Buena letra y buena vida, en el que estudiamos la letra de personajes famosos como Andreu Buenafuente, Irene Villa, Ferran Adrià, Àlex Rovira, etc., procedíamos de la siguiente manera para que nuestra “investigación” fuera lo más escéptica posible: le pasábamos el escrito del personaje a un grafólogo independiente, de mucho prestigio, sin indicarle (a menos que la firma se leyera claramente) de quien era la escritura, con lo cual en casi todos los casos, para él se trataba de gente anónima. Cuando Marta Cailà entrevistaba a los personajes después de que ellos leyeran el informe grafológico citado, todos indicaban un elevadísimo porcentaje de acierto, y algunos casi se asustaban del poder de la grafología.

ME: Hablemos sobre la grafotransformación para la que usted ha desarrollado el método Kimmon. Según explica en su libro, hacer las vocales abiertas hacia la izquierda indica introversión o falsedad, ocultación de nuestra verdadera personalidad a los demás. Si transformo mi manera de hacer las «oes» hacia la izquierda…¿me volveré extrovertido, venceré mi miedo a mostrarme?

J.V: –Cuando en 1999 nació mi hija Marta, decidí estudiar como educar niños y niñas felices, y para ello leí centenares de libros de neurología, psicología y desarrollo personal. En seguida me percaté de que la felicidad, la vida plena, el éxito bien entendido o la suerte, no estaban en nuestras circunstancias externas, sino en realidad en la actitud que mostrábamos hacia ellas. Actitud que en la mayoría de los casos era totalmente inconsciente, y por ello difícil de analizar y reeducar. Me di cuenta que los psicotécnicos, como herramienta científica para analizar la personalidad de las personas, a veces procuraban resultados sesgados, ya que no siempre respondemos lo que somos, sino lo que desearíamos ser. No se trata tanto de mentir como de autoengañarnos. Imagínese que usted ha iniciado un plan de dieta y para comprobar su efectividad utiliza una báscula que no mide exactamente lo que pesa, sino lo que le gustaría pesar. Sería inoperante… En cambio, con la caligrafía es prácticamente imposible engañar al grafólogo.

Inicialmente pensé en utilizar la grafología sólo para comprobar si una persona realmente mejoraba al implementar el método de desarrollo personal que estaba deseando idear para mi hija, ya que cuando el carácter de alguien se transforma positivamente la letra lo refleja siempre.

Conocía la obra del filósofo y psicólogo estadounidense William James que postulaba que el cerebro es reversible: si estamos contentos sonreímos, de la misma manera que si nos obligamos a sonreír experimentaremos, sin saber porqué, alegría. Y también había estudiado las aportaciones del premio Nobel de medicina, el español Santiago Ramón y Cajal, que mostraban a ciencia cierta la verdad del postulado anterior. De manera que formulé la siguiente hipótesis: si imitamos la letra de personas de vida plena conseguiremos desarrollar a nivel inconsciente personalidades que predispongan a la felicidad, el éxito o la suerte.

Era una hipótesis, que por lo que había investigado, tenía muchos visos de ser acertada, pero por si acaso doté al método Kimmon de dos herramientas más cuya efectividad estaba absolutamente contrastada: la praxis de la psicología positiva y la autosugestión científica (ideada por el Dr. Emile Coué). Me grafotransformé la letra a mi mismo obteniendo un resultado esperanzador, y poco después mi actual socio y Director General del Instituto Kimmon para la Reeducación del Inconsciente y el Desarrollo de la Inteligencia Emocional lo hizo también, y su testimonio entusiasta me permitió atreverme a escribir en el año 2010 mi primer manual «Buenos días y buena letra: cómo transformar tu escritura para mejorar tu vida», del que ya se han vendido seis o siete ediciones y que ha tenido una gran repercusión en los medios de comunicación. En RAC 1, por ejemplo, con la periodista antes nombrada, Marta Cailà, durante nueve meses de la temporada 2010-2011 tres oyentes voluntarias implementaron el método Kimmon en directo, con resultados excepcionales.
Cuatro años después, mi gran objetivo, criar una niña feliz, se está cumpliendo como he contado antes. Y ahora estamos en conversaciones con diversas escuelas para implantar la caligrafía Kimmon en lugar de la caligrafía tradicional con renglones horizontales, aes y oes cerradas, o emes con arcos superiores. En Kimmon apostamos por renglones ligeramente ascendentes (optimismo, expectativas de futuro favorables, creatividad); aes y oes abiertas por arriba y por la derecha (extroversión); y emes en forma de guirnalda, que favorecen la gestión emocional ante los demás.

Además con el entrenamiento caligráfico Kimmon, la memoria de los adolescentes aumenta considerablemente, así como su iniciativa, su perseverancia y la confianza en sí mismos.

ME: ¿Qué rasgo de nuestra caligrafía detectaría un problema grave en la personalidad de alguien? Es decir, ¿qué letras o rasgos deben alertarnos de un problema que debamos resolver? Póngame algunos ejemplos.

J.V: -Yo soy doctor en “reeducación del inconsciente”, Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento, autor de diversos libros de desarrollo personal, periodista de radio y televisión española y profesor universitario, pero no soy ni médico ni psicólogo, y aunque en el Instituto Kimmon que he creado y presido, trabajan con nosotros profesionales del ámbito de la salud mental, no aplicamos terapias. Nuestra misión no es curar sino mejorar, o si se quiere conseguir que gente ordinaria devenga extraordinaria. Cuando detectamos trastornos serios de personalidad los derivamos siempre a la medicina tradicional, lo que no impide que simultáneamente esa persona pueda llevar a cabo el entrenamiento kimmon, porque carece completamente de efectos colaterales nocivos.

ME:-¿Podemos a través de la escritura detectar inestabilidad emocional, depresión, mal carácter o incluso maldad?

J.V: –-La inestabilidad emocional suele detectarse a partir de la dirección de los renglones de la escritura a mano en una hoja en blanco sin pautar, cuando en un mismo escrito, por ejemplo, algunos se dirigen hacia arriba otros hacia abajo, o incluso en una misma frase cuando se detectan ondulaciones. También en los márgenes poco regulares, o al palpar la hoja manuscrita por detrás según la presión ejercida por el autor. La ansiedad puede atisbarse por que la distancia habitual entre las palabras supera con creces la propia letra “a” de quien suscribe el texto, lo que al contemplar párrafos enteros dibuja “chimeneas blancas” (en Emocional Mente, mi último libro publicado por ahora, los lectores pueden hallar un ejemplo paradigmático).

Sospechamos la posibilidad de depresión cuando los renglones se dirigen mayoritariamente hacia abajo, la letra parece desvalida, y se produce un decaimiento mayor de la misma al final de los renglones. A los 11 años la escritura de mi hija era peligrosamente descendente: su amiga del alma en el colegio se había desarrollado antes que ella y había decidido relacionarse con niñas más maduras. Marta lo estaba pasando muy mal, de manera que le recomendamos usar siempre la pauta Kimmon del optimismo moderado, de la que si nos da tiempo hablaré después, y poco a poco fue revertiendo su estado de ánimo.

bonalletraibonavidaME:Defíname cómo debería ser la escritura de alguien a quien me gustaría contratar.

J.V: –Permítame que le cuente una anécdota real. Hace años en un curso nocturno en la Universidad al entregar su examen me sorprendió la “belleza grafológica” de la letra de un estudiante de unos veinticinco años, por lo que me entretuve a analizarla. Los renglones iban ligeramente hacia arriba (optimismo moderado), los márgenes, la presión etc. eran adecuados (buena gestión emocional), la letra era expansiva con las “a” abiertas hacia la derecha (extraversión), su letra “t” aparecía la mayor parte de las veces equilibrada en su palo vertical (“quiero”) y en su barra horizontal (“puedo”), lo que señalaba una perseverancia excelente, etc.
Antes de que saliera del examen, le felicité por su caligrafía y le pedí que lo firmara para poder llevar a cabo un análisis grafológico más exhaustivo: su firma de un tamaño significativamente muy superior al de su letra, indicaba una discrepancia peligrosa entre la manera de verse a sí mismo en la intimidad (su rúbrica) y la aparente modestia con que se mostraba ante los demás (su escritura). Esta inconsistencia me advertía de una cierta falta de integridad personal y de hipocresía. Si se halla frente a un candidato donde observe un rasgo similar piénseselo mucho antes de hacerle un contrato indefinido, puede ser un gran profesional pero existe el riesgo que como persona le decepcione.

El retrato robot de las personas de vida plena es el de alguien con un buen autoconcepto (sin llegar a ser vanidoso), optimista moderadamente, perseverante, extrovertido, empático, que gestiona bien la emociones, y paciente. Cierta dosis de gratitud, además, siempre será bienvenida. Fíjese en este sentido si las “l” y la “h” tienen una jamba en forma de lazo generoso.
ME:- ¿Qué significa una » q «dextrógira?

J.V: –La letra dextrógira, es decir la que se dirige hacia la derecha, en su versión más funcional (o sea, cuando su inclinación es moderada) suele significar iniciativa, buenas expectativas de futuro, etc. Cuando se inclina exageradamente hacia la derecha (en el e-book gratuito, «Grafología Para todos», que los lectores pueden encontrar en la página web www.kimmon.es, aparece la escritura del exfutbolista de renombre mundial, Diego Armando Maradona, como un ejemplo emblemático de este rasgo caligráfico): temperamento colérico, mala gestión emocional, ambición desmesurada, etc.

ME:¿Qué ocurre si hay varios rasgos contradictorios, por ejemplo, si una persona tiene escritura angulosa y redondeada a la vez?

J.V: –La grafología es una ciencia estadística, se trata de medir porcentajes. Por ejemplo, hay personas que en un mismo texto manuscrito alternan “t” equilibradas como las que describí anteriormente, y otras cuyo palo vertical excede con creces en longitud a la barra horizontal: suele indicar que tienen fuerza de voluntad para unas cosas (por ejemplo, para practicar deporte o ir al gimnasio), y que en cambio para otras carecen de capacidad de persistir, como tal vez a la hora de privarse de los dulces.

ME:Visto al revés… ¿el hecho de no cuidar y esculpir a conciencia nuestra caligrafía puede derivar en trastornos, malos hábitos, problemas o aspectos negativos?

J.V: -Al finalizar muchas de las conferencias y seminarios que imparto por toda la geografía española, suele siempre acercárseme una persona que me manifiesta que está encantada con su firma y con su letra y que no le gustaría para nada tener que grafotransformarla. Siempre les contesto lo mismo: “Mire usted, lo quiera o no su escritura va a cambiar. La letra es un espejo del alma, y del mismo modo que si usted ve un álbum de fotos que se extienda a lo largo de unos cuantos años, verá como le ha cambiado el rostro y el cuerpo, si compara caligrafía antigua con la suya actual, se sorprenderá de lo mucho que ha evolucionado. Por lo tanto lo quiera o no, le repito, que su letra va a cambiar con el transcurso del tiempo. Puede dejar que este cambio se produzca al libre albedrío, o gestionarlo. Yo le sugiero lo segundo, del mismo modo que le aconsejaría, y probablemente ya lo hace usted así, que no siguiera comiendo lo mismo que cuando era joven, porque casi seguro que de hacerlo de esta manera irá adquiriendo kilos de más”.

Cuidamos mucho nuestro cuerpo, a través de dietas y del ejercicio físico, y a veces desatendemos nuestra mente (que no olvidemos es donde se fragua nuestra felicidad). Entrenar nuestra letra contribuirá a mejorar nuestra memoria y a encaminar nuestro carácter aprendido hacia un carácter elegido ideal.

ME:- ¿Puede la  grafotransformación ayudarme a superar una etapa de pesimismo y frustración?

J.V: -A mí grafotransformar la letra me ayudó a superar una depresión producto de una decepción empresarial y personal muy importante. Recientemente un buen amigo me ha defraudo en algo muy íntimo, y aunque he tenido que pasar el duelo de la pérdida de una amistad, no he recaído en el afligimiento extremo. Rediseñé mi firma y mi escritura en aras de fortalecer mi carácter y de adquirir más resiliencia y me ha servido como una especie de vacuna mental contra la esta enfermedad psíquica tan propensa a cronificarse. Mi hija, como ya le he contado, revirtió un estado emocional desanimado, y mi mujer, que durante una época fue víctima de mobbing laboral y, como consecuencia, padeció depresión durante dos años, curó la adicción al dulce que le había quedado como secuela, adelgazando 15 kilos. Lo cuento en mi libro «Maravillosa Mente»: libera tu mente y consigue tus sueños en nueve meses y un día, y en «Ligera Mente: adelgaza comiendo bien», que he escrito junto con la Dra. Carmen Torrejón, Directora de Starbene.

Una de las primeras alumnas del Instituto Kimmon, Noemí Grillo (su testimonio, llevado a cabo en una emisora de radio, es público y puede escucharse en Internet) superó también una depresión. Y otro alumno (su historia aparece publicada con nombre y apellidos en el libro Buena letra y buena vida) se sirvió del método Kimmon para revertir un desengaño amoroso.

Cuando estamos afligidos, como ya he indicado, nuestros renglones en un folio en blanco y sin pautar suelen dirigirse hacia abajo. Ello es debido a que cuando estamos tristes o angustiados, los hombros se nos encogen hacia delante, y miramos cabizbajos. Pues bien, si nos obligamos a escribir sobre “la plantilla Kimmon del optimismo moderado” (el lector la puede obtener gratuitamente en www.kimmon.es), al vernos “obligados” a hacerlo hacia arriba, nos veremos forzados a erguir nuestra postura corporal, lo que nos mejorará automáticamente (recordemos lo que afirmaban Santiago Ramón y Cajal y William James) el estado de ánimo.

ME:Revéleme un gran secreto…¿Por qué los médicos tienen todos tan mala letra? ¿tienen todos algún tipo de trastorno que los lleva a ejecutar una caligrafía tan desestructurada?

J.V: –Lo siento, no puedo pronunciarme públicamente sobre este extremo. No quiero ponerme enfermo y tener a toda la clase médica española en mi contra.

+ info:

Instituto Kimmon

Ebook gratuito: «Grafología para todos»

-Otros libros de Joaquim Valls

Sigue a Joaquim Valls en Twitter: @quimValls

 SOBRE JOAQUIM VALLS

quimvallsJoaquim Valls es profesor Universitario de Matemáticas en el Grado de Administración y Dirección de Empresas en EAE y en EUNCET (adscritas ambas a la Universitat Politècnica de Catalunya); y es profesor de Matemática Financiera y Técnicas Cuantitativas en los Masters de Contabilidad y Finanzas de EAE.

Fue socio fundador de la Escuela Superior Empresarial de Relaciones Públicas (ESERP), del Centro Superior de Estudios de Empresa (ESTUDEM) y del Centro de Estudios de Selectividad (ESTUSEL), Jefe del Área de Economía y Empresa en la Escuela Universitaria de Terrassa (EUNCET). Y actualmente es Presidente del Instituto KIMMON, Director Académico de CEEM y de FormGroup.

Colabora con diversos medios de comunicación: ha dirigido y presentado el espacio «Buena letra y buena vida» junto a la periodista Marta Cáceres en el programa «Para todos la 2». Es Director y co-presentador con la periodista Silvia Velando del programa de desarrollo personal “Escuela de vida: vive los libros en Radio 4” y ha colaborado con La Vanguardia Digital grabando videoclips donde analiza la letra de personajes como Pep Guardiola, Artur Mas, y Montserrat Caballé. Además, publica en revistas como Psicología Práctica, Psycologies, etc.

Es autor, entre otros,  de  los libros «Maravillosa Mente: libera tu mente y consigue tus sueños en nueve meses y un día» (Obelisco, 2013) «Buena Mente: conviértete en un líder como Pep Guardiola» (ALREVÉS, 2012); «Buenas noches y buena suerte. Cómo atraer la fortuna a tu vida mientras duermes» (Invisibles, 2011); «Buenos días y buena letra. Cómo transformar tu escritura para mejorar tu vida» (Invisibles, 2010) y de «Sakasudoku: el método más fácil y cómodo de «SAKAR» sudokus» (Banzai, 2007). Con Marta Cailà ha escrito «Bona lletra i bona vida: com escriuen les persones d’èxit»(Pòrtic, 2013)

Con Manu Ramírez han creado el Master Kimmon de Inteligencia Emocional, tanto en modalidad presencial como on line, de nueve meses de duración donde se mejora el optimismo, la gestión de las emociones, la perseverancia, etc.

También con Ramírez, co-dirige el Master en Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching en la Escuela de Administración de Empresas tanto en su sede de Madrid como en la de Barcelona.

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Category: Psicología

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